Revista Freudiana

Freudiana nº 62

mayo/agosto 2011


EDITORIAL

Introducimos este número con una reciente e inédita clase de Miller en la que usa de modo novedoso un marco conceptual cuyas coordenadas, lo ontológico y lo óntico, dan cuenta de dos nociones fundamentales que convertirá en el título de su curso: “El ser y el Uno”, El Uno de goce, real fuera de sentido, no se puede descifrar. Es un efecto de escritura, trazo de un síntoma que vuelve siempre al mismo lugar. No se trata ni siquiera de una repetición que supone una sucesión, una cadena, sino de la reiteración del Uno de goce que reduce a la escritura una adicción sin ley.

Miller en este curso intenta formalizar lo que bautiza con el término de outre passe, y que consiste en el hecho de que muchos analistas continúan su análisis más allá del pase, exitoso o no. Gran parte de este curso intenta cernir este espacio outre passe que, a diferencia del postanalítico, concierne a sujetos que no consiguen desintoxicarse del sentido y, por consiguiente, separarse definitivamente del goce del análisis.

También publicaremos en este número una selección de algunos textos presentados en el primer Congreso Europeo de Psicoanálisis cuyo eje principal fue la no existencia de la salud mental. Los casos de las simultáneas mostraron en primer plano el analista en el clínico, modo velado de apuntar a lo que del analizante queda en el analista. “El caso clínico no existe,” concluyó Miller. “Exponer un caso es una ficción, el resultado de una objetividad fingida (...) En el cuadro estamos ahí.”

Estas exposiciones mostraron en acto que en psicoanálisis no hay transmisión posible sin una implicación subjetiva en el saber que se enuncia. Además la enunciación analizante, incluso podríamos decir enunciación pasante -que desgraciadamente no siempre coincide con la de los nombrados AE- descompleta la suficiencia de un cierto “ya sabemos”, la infatuación, verdadero síntoma de nuestra comunidad analítica. Molesta algo de nuestro “no querer saber nada de eso”, hace obstáculo a la identificación del analista con el sujeto supuesto saber, restableciendo de este modo la posibilidad de la producción de un no saber. Sin embargo no dejaremos de publicar casos de praxis lacaniana que no muestran en primer plano este punto de enunciación, ya que si así fuera correríamos el riesgo paradójico de convertir la anhelada desmasificación enunciativa en una nueva identificación de grupo. La Escuela debe respetar los tiempos así como la singularidad del estilo de cada uno.

Isabelle Durand
isabelledurand8@yahoo.es