Revista Freudiana

Freudiana nº 60

septiembre/diciembre 2010


EDITORIAL

Los hombres y sus semblantes, tema de las IX Jornadas de la ELP, ha sido nuestro eje en la elaboración de este número de Freudiana.

En la era del hombre sin cualidades J.-A. Miller reflexiona sobre cómo en la actualidad, “El cuerpo se transforma en escritura, es decir, se busca en su cuerpo lo que hace escritura”.1 En ese sentido “El hombre sin atributos” de Musil es paradigmático, es el hombre cuantitativo cuyo destino es no tener más cualidad que la de estar marcado por el 1.

Nuestra época está marcada por el final del régimen del Nombre del Padre, estallido del Uno, como figura de la excepción, que da lugar a la pluralización de los unos.

Los semblantes en la globalización, de D. Castrillo, hace referencia al siglo XX como el de la caída de las sólidas verdades reveladas en su naturaleza de semblantes.

Iris Zavala en su interesante artículo Sexualidad y espacio urbano: Freud y el modernismo, señala en el siglo XX la eclosión de “escrituras de mujeres” en donde “el cuerpo de la mujer es un trazo de escrituras superpuestas (...) escritura que ilumina con destellos lo erótico”.

Erótica entendida como el aparato del deseo, singular para cada uno, y que hace objeción a la salud mental que no cura de la ausencia de relación sexual.

Falta en la que se articulan las transformaciones de los semblantes masculinos y femeninos sobre los escenarios propios de cada época, con la forma en que cada uno subjetiva su posición sexuada.

En Madre y mujer, J. R. Ubieto nos habla de los cambios en la relación de las mujeres con la maternidad y con los hombres. Plantea la maternidad como una elección subjetiva, entre otras, en relación al deseo.

Silvia Ons se pregunta si podemos pensar Una virilidad sin padre, asociando la idea del declive viril en el mundo contemporáneo con el declive del padre.

El Psicoanálisis se sirve del padre, de un significante Uno, “antiguo significante”, para poder leer algo de la opacidad del goce del síntoma. Pero para producir un “semblante nuevo” es necesario ir más allá del sentido abriéndonos a lo real.

Algo de lo que dan cuenta en el Apartado de Clínica, los trabajos de R. Godinez y de J.L. Monnier.

La política de la enunciación tiene como horizonte el pase. En el Apartado sobre el Pase, la Alocución de F H. Freda señala los dos rostros de la transferencia: el amor que se dirige al saber, y el más oscuro: el amor que se dirige a lo real.

Publicamos en este número, la excelente conferencia dictada en la CdC de la ELP por Esthela Solano, titulada El pase entre interpretación, demostración y aporía, texto cuyo eje de rotación es la cuestión del imposible que atraviesa la cuestión de la transmisión y del pase.

Algo puesto de manifiesto en los Informes conclusivos del Cartel I y II.

En La Orientación lacaniana, J.-A. Miller se pregunta ¿Es esto pase? planteándolo como una x, una incógnita, señala un desplazamiento del hecho de pase a la ficción de pase, evocando no tanto una demostración de saber sino una experiencia de satisfacción. L. Erneta modula en su artículo el “savoir y faire” como “savoir y Satis-faire” añadiendo la satisfacción en el buen uso del acto.

Por último, F Roca Sobre la alteridad, da cuenta de la construcción por Lacan del concepto del Nombre del Padre y sus virajes, concluyendo con una experiencia personal en la que “un montón de libros” revelan más allá de la letra, otra relación con el saber.

Gabriela Galarraga
g.galarraga@urovirtual.net

Notas:

1 Freudiana 45,pg. 12.