Revista Freudiana

Freudiana nº 35

mayo/agosto 2002


EDITORIAL

Es de la importancia y orientación que los psicoanalistas den a su formación, que dependerá la existencia misma del psicoanálisis. Al menos la de un psicoanálisis digno del valor que Freud y Lacan quisieron para él. No por casualidad diferencias en su concepción, produjeron la mayor partición de aguas de la historia del movimiento psicoanalítico. Pero además, en estos tiempos de empuje a la reglamentación, a la inmediatez de la eficacia y a la especialización, el psicoanálisis de orientación lacaniana ha de saber trasmitir qué hace «posible poner un sujeto en condiciones de operar como analista», para no quedar subsumido en el magma de lo psi, con sus efectos de segregación derivados de su propuesta de masas. Es en este sentido que hablamos de «efectos de-formación». Con lo que hacemos referencia: a la no existencia de un automatismo de formación, a la particularidad de una formación que no es como las otras pues implica una transformación, a la necesidad de un concepto de Escuela que garantice «lo real en juego en la formación». Tomamos así el impulso que produjo la alocución que el Delegado General de la AMP, J.-A. Miller; realizó en la Asamblea general de Buenos Aires 2000, y que nos llevará al IIIer Congreso de la Asociación Mundial de Psicoanálisis a celebrar en Bruselas en julio de 2002, titulado: «Efectos-de-formación»: sus causas, sus lugares, sus paradojas. Freudiana, quiere contribuir en esta tarea con la publicación de un número especial, dedicado al tema del evento, para lo cual incluimos textos -algunos de los cuales corresponden a presentaciones realizadas en el espacio de enseñanza del curso 2001-02 de la Comunidad de Catalunya de la ELP- divididos en tres grandes apartados.

El primero, La Orientación lacaniana, toma el título de los cursos que J.-A. Miller imparte en París. Incluye un texto del propio Miller; La última enseñanza de Lacan, correspondiente a las dos últimas lecciones del curso de 2000- 01, «El lugar y el vínculo». Se trata de un recorrido por distintos modos de entender la última enseñanza de Lacan, una enseñanza que es «sin la vía romana del Nombre-del-Padre» y de los efectos de despertar de la misma sobre «aquellos que tienen a su cargo el psicoanálisis»

El segundo apartado, La formación del analista, incluye textos que teorizan sobre distintos aspectos a tomar en consideración para responder a la pregunta: ¿qué es un analista y cuál es su formación adecuada en la actualidad, en el marco de una Escuela que por ser lacaniana ha de orientarse en lo real?

Así, E. Laurent toma el escrito «Peut-être à Vincennes» como una proposición de Lacan sobre lo que pueden enseñar los que deben enseñar el psicoanálisis, en una enseñanza que produzca el «despertar». A. Di Ciaccia a partir de la legislación italiana sobre la regulación de las psicoterapias y tomando como referencia el texto de Miller «Psicoanálisis y psicoterapia «, se interroga sobre las dificultades, posibilidades, impasses de la formación del analista. A. Aromí, incide sobre la actualidad de la formación, a partir de un recorrido por la serie de escansiones institucionales que van desde Buenos Aires 2000 a las Cartas a la opinión ilustrada de Miller. L. D’Angelo define la formación del analista, sus causas, clínica y paradojas, vinculada a la idea de que el analista forma parte del concepto mismo de inconsciente. F Vilá, toma el tema del control para hablar del primer principio de la política lacaniana: no ceder ante lo real en juego en la formación del analista.

El tercer apartado «Trayectos de formación» incluye desarrollos que apuntan a diversos efectos-de-formación en recorridos particulares. A. Arenas, relata la incidencia en su formación del acontecimiento inolvidable de haber escuchado en persona de Lacan. M. Bassols, responde a cuatro preguntas de la revista Quarto, sobre su encuentro con el psicoanálisis, los efectos de formación del mismo, y su relación con el saber. G. Belaga, explica como el «efecto-de-formación» inaugural extraído de su pase, enforma de witz, mostró en acto que no hay algoritmo de la formación. C. Grifoll da cuenta de los efectos de formación de dos experiencias de control, la segunda la de su pase a la entrada. B. Horne, plantea como el analista apoya sus intervenciones en una cura, en la experiencia de su propio análisis. H. Tizio, se refiere a modo de work in progress, a lo que ha nombrado la formación sinthomática, en el marco de lo que considera la clínica de la formación del analista. Por último, el undécimo curso de la Orientación Lacaniana impartido por J. -A. Miller; La naturaleza de los semblantes, es comentado por M. Álvarez. Un curso donde se muestra como semblantes y real tienen, tal como plantea la autora, una relación estructural

Eugenio Díaz Massó