Revista Freudiana

Freudiana nº 34

enero/abril 2002


EDITORIAL

Emplear la palabra sexuación (y no género, término de creciente actualidad) para hacer referencia a cuestiones sobre la sexualidad, lleva implícito -en su misma construcción neológica- una orientación: la de ir más allá de las condiciones anatómicas, fisiológicas, o culturales a la hora de pensar en lo que hace que un sujeto se sitúe del lado hombre o del lado mujer. Proponer la sexuación como punto de partida en lo que respecta a la diferencia de los sexos, es indicar que hay allí algo por hacer, que hay una decisión a tomar. Más precisamente, es dar cuenta de que hay implicada una elección, incluso si ésta es forzada -que es la única posible- en la asunción del propio sexo.

Sólo hay elección forzada, pero hay que saber que dicha elección depende, está vinculada, a lo que en el psicoanálisis se llama la función fálica.

Más allá de la diferencia anatómica de los sexos, de lo educativo, pero también más allá de las identificaciones -ya que la cosa no se agota tampoco en este campo ya sean (las identificaciones) imaginarias o simbólicas-, si hablamos de sexuación, hablamos de cómo cada sujeto se sitúa en relación al significante que determina dicha función (o ley): el falo. Incluso si el encuentro con éste fracasa, como es el caso de las psicosis.

Así hombre y mujeres, -seres parlantes y como tales separados de la vida entendida como natural, separados de un destino armónico en concordancia con sus raíces animales- sólo pueden gozar del falo, goce parcial, fantasmático, sustitutivo del goce absoluto imposible. Si bien de maneras diferentes: uno, el hombre, como “todo él gozando del falo”, otro, la mujer, como “no-toda gozando del falo”,

Hay en lo que concierne a la sexuación, entonces, por un lado la identidad sexual - únicamente dos sexos-, por otro la imposibilidad de la proporción sexual, y aún, cómo cada sujeto se las apaña con su elección, y con el límite que introduce el mencionado imposible, en definitiva, con el malestar irreductible de la existencia humana misma.

Es por el interés del psicoanálisis en los efectos subjetivos del malestar de nuestra civilización, que hablamos de clínica de la sexuación.

Y es a la clínica de la sexuación, que el presente número de Freudiana dedica su dossier, en consonancia con el tema y los trabajos preparatorios del XIIº Encuentro Internacional del Campo Freudiano, que se celebrará en París los días 20 y 21 de julio de este año y del cual toma su título.

En el mismo encontraremos textos, que su mayoría incluyen casos y secuencias clínicas, que hacen referencia a la elección del sexo (G. Brodsky), a la relación entre castración, pulsión y sexuación (V. Palomera), al goce femenino y al vínculo entre homosexualidad femenina y estrago (A. Fuentes y A. Aflaló), a la identidad sexual en la psicosis (D. Cena, E. Solano), a la sexualidad infantil (V. Vicente), a la homosexualidad masculina (G. Briole). Todo ello, junto a las respuestas de A. Di Ciaacia, S. Eldar y T. Vicens a las preguntas que sobre el tema les propuso el Comité Editorial de Freudiana.

Incluimos también en el apartado La Escuela Hoy, con una presentación de F. Vilá, gran parte de los trabajos (R. Calvet, M. Puig, J. Sanahuja. J. Sosa) que se expusieron en la Jornada de la Comunidad de Catalunya de la ELP, Sábados de la Orientación Lacaniana, que con el título El Programa del psicoanálisis, hoy se celebró en Barcelona en octubre de 2001 y que tomó como referencia el texto de J.-A.Miller (Freudiana 32) “Psicoanálisis puro, aplicado y psicoterapia”

En el apartado Enseñanzas de los AE, contamos con dos excelentes testimonios de AE (E. Alvarenga y A. Merlet), sobre el destino del amor y del síntoma, respectivamente, al final del análisis.

Finalmente tres libros de cuatro psicoanalistas son comentados por J. Garmendia y E. Faire. El primero, de J. Alemán y S. Larriera, nos propone una reflexión sobre la existencia y la diferencia sexual, con un novedoso desarrollo sobre el tiempo y la temporalidad de la experiencia analítica. Los otros dos, de A. Goya y V. Coccoz, nos ofrecen a través del estudio de la neurosis obsesiva, unas lecciones introductorias de la clínica psicoanalítica.