Revista Freudiana

Freudiana nº 32

mayo/agosto 2001


EDITORIAL

La cuestión ética, tal como enuncia Lacan al inicio de su Seminario dedicado a La ética del psicoanálisis, se articula en el domino de la relación del hombre con lo real. Humano y real tienen como referencia la Cosa, que encuentra a su vez en el síntoma y en la sublimación los destinos posibles al ¿qué hacer con ella? Lo real, lo nuevo -en particular lo que aporta en el sentido de invención la experiencia analítica-, la Cosa, son ejes de las tres grandes cuestiones que se abordan en este número de Freudiana: el psicoanálisis fuera-de-sentido, el pase y la creación.

Dentro del apartado «La Escuela Hoy», publicamos las clases del 10 y 17 de enero del curso de este año de J-A.Miller, «Le lieu et le lien», en las que dedica su elaboración a la distinción entre psicoanálisis puro, aplicado y psicoterapia, partiendo de lo siguiente: lo importante a distinguir es el psicoanálisis de la psicoterapia, sino lo que es necesario para que el psicoanálisis aplicado a la terapéutica no pierda su identidad. Ello le lleva a la última enseñanza de Lacan, en la perspectiva del psicoanálisis tomado al revés, un psicoanálisis que apunta a un real fuera del sentido de lo simbólico e imaginario, pero también un real sin ley, allí donde las diferencias son fundamentales.

En las «Enseñanzas de los AE», y con la publicación de la primera parte del trabajo de A. Szulzynger (la 2ª aparecerá en el próximo número), abrimos una serie que, siguiendo la idea de un «fascículo de resultados» propuesta por J-A. Miller en el Colegio del Pase de la ECF de junio de 1997, de cuenta de los resultados de los AE que han concluido sus tres años de ejercicio, lo que el propio Miller ha denominado el pase III. El entrecomillado del «para todos» del título, apunta a hacer accesible a todos lo más particular de la experiencia de cada uno, y a una de las paradojas mismas del pase.

En el «Dossier: psicoanálisis y creación», que podría haberse titulado, Ética y creación, -no en vano Lacan dedica en el citado Seminario VII varias lecciones a la cuestión de la creación tres partes pueden ser diferenciadas. La primera corresponde a las respuestas de dos psicoanalistas, G. Belaga y M. Puig, a las preguntas que el comité de redacción de Freudiana elaboró para abrir el dossier, organizadas a su vez en tres ejes: creación e invención; efectos de creación en una cura y su final; síntoma y arte. En la segunda, tres artículos reflexionan sobre la creación en clave teórica. F. Regnault, en su trabajo sobre la creación ex nihilo, propone un recorrido que desde las doctrinas judía y cristiana, las filosofías taoísta e hindú, llega a las elaboraciones de Lacan sobre el vacío, del mencionado Seminario VII, y a la última parte de su enseñanza sobre el nudo borromeo. L .Mahjoub, partiendo de la definición de síntoma como una creación que responde a algo que no funciona en lo real, apunta a las razones de lo fundamental que es la pareja creación-síntoma para la existencia del psicoanálisis, que ha introducido algo nuevo sobre la relación hombre-mujer, sobre la creación y sobre el síntoma. M. Bosch toma para su desarrollo el término objeto del arte, en un doble sentido: como función agalmática en la constitución de la humanidad, y en tanto es elevado en el arte a la dignidad de la Cosa. Los últimos dos artículos, abordan la cuestión de la creación desde la perspectiva de la obra -literaria el primero, pictórica el segundo. E. Gadea reflexiona sobre la relación entre ética y el proceso de formación del creador, a partir del texto de S. Zweig de reciente reedición, El mundo de ayer, tomando como referencia las citas de La Ética sobre la Cosa. La relación en el devenir de los sujetos, entre elección -forzada- y determinaciones del Otro, que constituye en si mismo el problema de la subjetividad, permite a M. Recalcatti interrogar la obra de Tápies alrededor de la idea del nombre como un destino.

En el apartado de Clínica, M. Auré presenta un caso de psicosis, que muestra la decisión del sujeto para encontrar una estabilización (vía el semblante) y la del analista de acompañarle en esta salida, que no duda en calificar de ética. A. Aromí toma como orientación en un caso que presenta de entrada la problemática del partenaire -se trata de una mujer que consulta porque en la separación con la pareja había algo que se la había hecho insoportable-- la función del partenaire-síntoma, que se despliega en el excelente volumen, Los inclasificables de la clínica.

Por último, la aparición del primer número en mayo de 2001, de la revista de la ELP, El Psicoanálisis, es celebrada por M. Álvarez, por su contenido y en tanto su disposición para todos los miembros de la Escuela, la convierte en una herramienta de consulta y trabajo común.

Eugenio Díaz Massó