Revista Freudiana

Freudiana nº 29

mayo/agosto 2000


EDITORIAL

Abrimos el presente número de Freudiana con el artículo de L. D’Angelo: «El grito de Munch. Sobre la interpretación psicoanalítica», que merece una atención especial, ya que marca un punto de escansión, un punto de capitonado, en las elaboraciones que como AE ha realizado L. D’Angelo a lo largo de tres años.

Cabe recordar a los lectores dos textos más que nuestra colega ha tenido la amabilidad de publicar en Freudiana en relación a su enseñanza como AE y que conforman una serie: su testimonio realizado en Barcelona, publicado en Freudiana, 21 y «El Pase y la conclusión de la cura» publicado en Freudiana, 23. Estos textos hacen también serie con los otros artículos de AE publicados en el apartado que Freudiana dedica en cada número a las enseñanzas de los AE, y que plasman las elaboraciones que éstos aportan en tanto analistas de la experiencia de la Escuela. Dichas enseñanzas en su vertiente clínica, política y epistémico, nos remiten a la afirmación que ha orientado el espacio dedicado a las mismas en la Comunidad de Catalunya de la ELP: «el estatuto mismo del psicoanálisis depende de la lectura que se haga de esta renovación que Lacan designó como momento del pase, ya que el pase en la Escuela nos permite hacer una lectura renovada de los problemas cruciales de la clínica y pone en primer plano la cuestión del acto analítico»,

En el apartado de conceptos y matemas, J.-A. Miller nos brinda también una lectura renovada del concepto de goce en Lacan, con su texto «Los seis paradigmas del goce», El concepto de goce acuñado por Lacan, ausente como tal en la obra de Freud aunque perceptible en el más allá del principio del placer, es uno de los pilares de la enseñanza de Lacan elaborada a lo largo de casi tres décadas. J.-A. Miller a través de una minuciosa lectura extrae seis paradigmas en una escansión diacrónica que se inicia con la oposición del goce al significante, articulado éste a la libido freudiana, y finaliza en la conceptualización del objeto a y en la consideración de que la experiencia analítica misma se sitúa bajo la enseñanza del goce en su utilización de la palabra.

Los artículos de E. Laurent y de M. Bassols nos remiten en la clínica al concepto de goce, en el síntoma y en la figura del Superyó, así como, en el apartado de lecturas, M. Álvarez aporta al lector un minucioso trabajo de las referencias de Lacan al amor y sus modalidades lógicas en Aún y «Televisión»,

En el apartado de Work in progress, una figura de gran incidencia en el desarrollo de la primera guerra mundial, la del presidente Wilson, centra el artículo de L. M. Carrion, el cual además de retomar los planteamientos freudianos aporta otras referencias desde la enseñanza de Lacan.

En el ámbito de la clínica, tres casos presentados en el Seminario del Campo Freudiano de Barcelona por M. Bosch, J. M. Panés yA. M. Castell respectivamente, ponen de relieve la importancia de las entrevistas preliminares en el posterior desarrollo del análisis desde la histeria y la neurosis obsesiva, y en el curso del tratamiento, a lo largo de doce años, de un sujeto psicótico que culmina en una estabilización bajo transferencia.

Bajo el epígrafe Buenos Aires 2000 tenemos dos textos de J.-A. Miller y V Palomera que abren camino hacia el XI Encuentro Internacional del Campo Freudiano que tendrá lugar en Buenos Aires el próximo mes de julio.

Y como colofón a este número de Freudiana destacamos las dos reseñas realizadas por A. Vicens y P Foz que aportan un excelente guía de lectura de unos volúmenes de gran interés: Lakant y Las paradojas de la identificación.

Elvira Guilañá