Revista Freudiana

Freudiana nº 26

mayo/agosto 1999


EDITORIAL

La pregunta sobre si el psicoanálisis es o no una ciencia y su relación con la misma atraviesa la enseñanza de Lacan. En “La ciencia y la verdad” Lacan plantea la identidad de la operación del “sujeto de la ciencia” y del “sujeto del inconsciente”: el inconsciente no habría podido surgir antes de la experiencia científica; el sujeto que la ciencia, en su ideal de equiparar saber y real, intenta suturar, es el sujeto que el psicoanálisis intenta hacer emerger. En textos considerados “institucionales”, “El acto de fundación…” (1964), la “Proposición ...” (1967), la “Nota a los italianos” (1974) Lacan da una vuelta más e introduce la paradoja de la relación del psicoanálisis con la ciencia.

J.-A. Miller en el artículo que abre el presente número de Freudiana, escande distintos momentos de la enseñanza de Lacan en torno a la articulación psicoanálisis y ciencia. El deseo de saber que resulta del psicoanálisis se opone a la docta ignorancia y a la vez se diferencia del deseo de saber científico. El psicoanálisis debe poder dar cuenta del deseo del analista, “el extraño deseo de saber en el psicoanálisis, el que Lacan imputa no al analizante como ha devenido tradicional, sino al analista”, Ante la pregunta kantiana de ¿qué puedo saber? Lacan se interroga sobre qué se puede decir del saber que existe para nosotros en el inconsciente y cómo transmitirlo. Es una pregunta que pone en juego una dimensión distinta de la enseñanza. Los artículos de M. Bassols y S. Eldar apuntan hacia esta cuestión. M. Bassols en una minuciosa lectura de la “Proposición ...” destaca que Lacan concluye un texto destinado a los analistas de la Escuela con temas del “Otro social”, con temas “exteriores”, pero que se rifieren a la política del psicoanálisis inherente a la dimensión clínica. La articulación entre lo más exterior y lo más interior, entre psicoanálisis en extensión yen intensión, es un punto estructural en la Escuela que tiene en la transferencia de trabajo un soporte esencial.

S. Eldar sitúa el “Acto de fundación”, en su momento histórico: “El Acto de fundación es consecuencia de la excomunión”, es a partir de este acto que se marca un antes y un después, en la lógica de la transmisión del psicoanálisis. Retomará esta cuestión a partir de la afirmación de Lacan de que “La enseñanza del psicoanálisis no puede transmitirse de un sujeto al otro sino por las vías de una transferencia de trabajo”, es decir que la enseñanza del psicoanálisis se transmite de un sujeto a otro, no de un sujeto a una colectividad. La transferencia de trabajo articula la transmisión de los matemas a un estilo de trabajo que identifica al Analista de la Escuela en su particularidad de elaborar una vía en la orientación de la transierencia, en tanto ésta tiene su lugar en la Escuela.

En el apartado de lecturas, matemas y conceptos se incluyen dos artículos que se aúnan en el epígrafe de “Kant con Sade”, escrito que J. -A. Miller considera como el paradigma lacaniano con respecto al fantasma. La lectura de “Kant con Sade” confronta a múltiples riferencias por las que el lector debe orientarse. Un artículo, considerado como clásico, sirve de guía; es el texto de B. Baas “El deseo puro” que gracias a la amabilidad del autor ponemos a disposición de los lectores de Freudiana.

De los impasses que el psicoanálisis encuentra en la clínica de la perversión, de las elaboraciones que su ¡;gen, de la distinción entre estructura perversa y rasgos de perversión dan cuenta tanto el artículo de E. Berenguer sobre “El reto de la perversión” como los textos que en el apartado de clínica nos aportan A. Castell y D. Cena.

En el apartado de Work in progress se incluye el caso de la Sra Lefebvre, publicado por M. Bonaparte en 1927. La lectura que realiza A. Pascual basada en las aportaciones de Lacan a la clínica del pasaje al acto en la psicosis, destaca del caso toda su actualidad.

Elvira Guilañá