Revista Freudiana

Freudiana nº 17

mayo/agosto 1996


EDITORIAL

La apuesta por la palabra abrió, con el psicoanálisis, un nuevo surco en lo real. Lacan la renovó, la rescató de sus aventuras imaginarias, le devolvió la dignidad, e hizo del psicoanalista -su oyente e intérprete- el garante, responsable de conservar su valor de instrumento al que el lenguaje da sus leyes, única fuente donde hay que buscar los fundamentos del inconsciente y de su eficacia.

Desde el vagire que designa los primeros balbuceos de la palabra, como recordaba Lacan en el discurso de Roma, el sujeto humano queda ordenado por el Otro del lenguaje y de ahí en adelante la contingencia de este encuentro con lo simbólico que lo marca se pondrá de manifiesto en los circuitos que limitan sus andaduras y en sus repetidos tropiezos.

La marca de la arbitrariedad explica la extraordinaria contingencia de los accidentes que dan al inconsciente su verdadero rostro, conforman las elecciones de objeto decisivas para su destino, cargadas desde entonces para él de las mas desconcertantes valencias, dice Lacan (Escritos 1, pag. 430).

La función significante y su prevalencia en el síntoma -el valor del inconsciente como índice ha superado en mucho a su significación como propiedad señalaba Freud en 1912- es la condición constituyente que se le impone para que éste merezca ese nombre en el sentido analítico. (Escritos 1, pag. 429).

Lacan construyó su doctrina insistiendo sobre la importancia de la función causal del significante, sobre la necesidad de profundización en este campo, y también sobre las consecuencias de su olvido en relación a la formación de los analistas.

Su enseñanza cobró impulso de la primareidad del significante a partir de la cual retomó los casos de Freud, de los post-freudianos y de sus propios contemporáneos para demostrar dónde se encuentra lo vivo de la experiencia y dónde debe el analista a situarse en ella.

Freudiana publica en este número un seminario dictado por Jacques-Alain Miller en Barcelona, en el mes de octubre de este año. Con él se abrió el curso de trabajo sobre La relación de Objeto, en la Sección Clínica de Barcelona.

La tesis: El inconsciente Ξ intérprete fue desarrollada tomando en cuenta las referencias clínicas mas importantes sobre las que Lacan elabora en este seminario, cuya exposición estuvo a cargo de varios colegas.

El pequeño juanito ilustra lo que Lacan llamó la “coextensividad del síntoma y de su resolución curativa” a través de la serie de soluciones fantasmáticas que se despliegan en el relato del caso, desembocando en el impasse que da la clave de su posición viril. La activa discusión dejó abierta la via para renovar la reflexión en torno al significante asemántico, y su lugar de "fenómeno elemental” en la estructura en general.

Aspectos del malestar en la cultura son tratados en varios trabajos, desde diferentes perspectivas: la escena de la ficción literaria y la de la realidad mas inmediata. Es fundamental que el psicoanalista no se sustraiga de su responsabilidad social y se sienta implicado en la elaboración sistemática de lo que emerge, en la actualidad, como las manifestaciones mas radicales de la pulsión de muerte.

El Hamlet de Shakespeare pone de relieve los resortes narcisistas de la enfermedad del deseo y su desenlace en una acción radical: el suicidio. La pasión oscura del odio irrumpe, hoy, en las luchas entre etnias, en las nuevas cruzadas en nombre de principios religiosos, de cuyo espectáculo somos testigos, mas directamente y mas rápidamente que nunca, a través de los medios de comunicación.

El presente número se cierra, con dos casos clínicos que plantean distintos aspectos de la experiencia psicoanalítica de la psicosis.

Shula Eldar