Revista Freudiana

Freudiana nº 67

enero/abril 2013


EDITORIAL

La imagen siempre ha formado parte de la enseñanza de Lacan, desde escenas imaginarias, esquemas y figuras topológicas hasta los nudos borromeos; él siempre se apoyó en esa consistencia del elemento imaginario que es la de la realidad psíquica misma.

Desde el número 15, editado en 1995, las portadas de Freudiana han sido creadas por Carlos Rolando, que nos las ha cedido en nombre de una transferencia, la suya con el psicoanálisis -y con la Comunidad de Cataluña de la ELP.

Sus imágenes, 51 veces transformadas sobre la estructura de la letra F, son producto de la relación imposible con cada uno de los directores de la revista y de los movimientos de su propia subjetividad, de sus sueños. Desde un tablero de ajedrez y una cabeza, tal vez el marco para iniciar la partida y su resto,1 hasta la F desbordada y el matema lacaniano, que atrapan la inconsistencia del sentido en el campo sembrado del Otro. Esas imágenes, que han precedido nuestros textos, parecen haber seguido la lógica implacable de la época.

¿Qué viene ahora?

Este número 67 de Freudiana sostiene el peso del automaton de una larga serie y también, como los otros, es una contingencia en el desierto, una pieza casual. Pero su portada supone, esta vez, un corte. Trae con ella un cambio que no es del mismo orden, una novedad a nivel de la imagen, que supone a la vez una pérdida de su estructura fundamental -la F- y un nuevo sueño, el de la tyché. En la mitología griega, Tyché, diosa de la fortuna y la prosperidad, podía decidir la suerte de cualquier mortal y lo hacía de un modo aleatorio. Su imagen se representaba jugando con una pelota, a veces arriba, a veces abajo…

Se podrá extraer de los textos que, en un psicoanálisis, hay un itinerario que va del inconsciente a lo real, del sentido a su fuga, de la verdad del síntoma a la huella de lo incurable, al “relieve de la voz”. Que sus efectos sólo son como producto de correr el riesgo de la transferencia y de tomar partido una y otra vez por los restos ignorados, hasta el final… hasta producir un “Twin-go!”, un “Ce beau Witz”, un “OMO”… y pasarlos. Y “¡después del pase siguen pasando cosas!”.

Es la causa que defendió Jacques Lacan, la causa lacaniana, subversiva y siempre en riesgo de ser olvidada, incluso aniquilada por la psicología de las masas. La causa que Jacques-Alain Miller mantiene viva en su orientación, como una extraordinaria contingencia de accidentes y no como una causa final.

En una época como ésta, de inconsistencia de las estructuras y segregación sistemática de la subjetividad, toda fuerza de estilo cuenta. Cada marca singular, cada detalle, debe encontrar su lugar de representación y de lectura. Freudiana es un lugar posible donde hacer público -por más tiempo que un instante- un efecto de escritura producido en el marco del psicoanálisis.

Algunas de las marcas de este número duelen y otras agitan, remueven, sacuden y tal vez algunas de ellas hagan quedarse aún más en el riesgo de la transferencia.

El rastro de una pérdida irreparable se combina en un texto con la viveza de la invención de un “Comedor vincular” en un Hospital de Día para adolescentes, al mismo tiempo que podemos seguir las huellas de elaboraciones singulares, de la última enseñanza de Lacan, en los trabajos clínicos “Después del Edipo”.

Un trabajo teórico nos acerca, sin concesiones, a ese nuevo tiempo en el que la palabra ha perdido su poder, y en consecuencia el pánico y el odio son manifestaciones de una “urgencia generalizada”. Índices de un malvivir de los sujetos, que sufren sin una referencia que haga legible su existencia, que padecen de imperativos y de compulsiones conectados a un goce sin límites.

De la política lacaniana no dejaremos de hablar porque es crucial en la articulación misma de nuestro discurso y porque, tal vez, sea la única que nos queda en este siglo donde los hombres la dejan caer de sus manos, provocando que se abran brechas cada vez más violentas.

En el apartado de Lecturas asistiremos a una descripción apasionada y profunda del estilo y el modo de proceder en sus elaboraciones teóricas, de J.A. Miller; sobre la base de las 13 clases que dio sobre “El hombre de los lobos”, entre diciembre de 1987 y marzo de 1988.

Bajo el título “Portadas de una transferencia”, aún quedará una marca más en este número, la de algunos pensamientos de Carlos Rolando acerca del mundo actual, del diseño y del psicoanálisis.

Pepa Freiría
pepafreiria@gmail.com

Notas:

1 Eldar, Shula. “Editorial” en Freudiana. Revista de la Comunidad de Cataluña de la ELP, 1995, n° 15, p. 6.