Revista Freudiana

Freudiana nº 81

septiembre/diciembre 2017


El factor c. Este es el eje al que Freudiana dedica el número que el lector tiene en sus manos. Una noción que encontramos en el Lacan de los años 50, específicamente en Intervención en el Primer Congreso Mundial de Psiquiatría, 1950 y en Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis, y que nos suscita muchos ecos en la actualidad. El factor c, la cultura, un elemento del discurso que sitúa una carencia subjetiva y al mismo tiempo la colma, en tanto constante de un medio cultural dado. El factor c asegura una coherencia social, nos dice Lacan, indicando que el lazo social es un discurso. Podemos preguntarnos entonces, ¿qué sucede cuando ese factor deja de funcionar como elemento que promueve la coherencia? ¿Qué podemos pensar del factor c, de las constantes culturales locales, en un mundo globalizado? Y ¿qué relación tiene el factor c con la conceptualización posterior del objeto a como plus de goce y el concepto de discurso en Lacan?

Sin duda sabemos que la cultura en la que cada uno vive inmerso tiene repercusiones importantes y que ella deja sus marcas. Sus coordenadas –las de ese medio cultural dado– apuntan a ciertas constantes inscritas en el discurso, frente a las cuales cada sujeto tendrá que inscribir luego su particularidad. No podemos entonces dejar de lado la frase de Freud –recogida por Jacques-Alain Miller en Madrid– “la psicología individual es al mismo tiempo y desde un principio psicología social, en un sentido amplio, pero plenamente justificado.”1 Así, en este número encontraremos valiosísimos aportes de colegas que nos invitan a pensar el tema desde diversas perspectivas: las identificaciones, el cuerpo, los emigrantes, el capitalismo, internet, solo por mencionar algunos, mientras hacen un análisis del factor c en relación a otros momentos de la enseñanza de Jacques Lacan, proponiéndonos sus lecturas de los interesantes y complejos temas que cada uno trata.

También, como parte de este eje, Freudiana estrena en este número su sección Signos de Interrogación, dedicada a entrevistas. Esta vez, una parte del equipo de redacción de la revista entrevistó a Marie-Hélène Brousse en torno al tema “El factor c”.

En la ya clásica sección La orientación lacaniana, nuestra revista publica dos clases del curso de Jacques-Alain Miller Causa y consentimiento. En ellas se puede encontrar el hilo conductor de la bejahung, en relación al sujeto de la ciencia en la primera clase y a la entrada en análisis, en la segunda.

En el apartado titulado Hacia el XVI Congreso contamos con aportaciones de dos miembros de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP), productos de carteles que se inscriben en torno al título del próximo Congreso de la AMP,2 y que giran alrededor de los temas de las enseñanzas de la psicosis y los signos discretos en la infancia.

En nuestro apartado Clínica nos encontramos con un aporte singular: el del colectivo de Caracas. En este texto leeremos algo de la fuerza y decisión de colegas de la NEL para sostener el psicoanálisis en un país con una realidad política tan complicada y adversa, no solo para el psicoanálisis, hoy en día. A su vez leeremos un caso acerca de los efectos de la hiperconexión en un niño. Un factor de mucha actualidad y que tiene consecuencias en el día a día, como bien sabemos, pues todos vivimos ya conectados a dispositivos electrónicos, pero esto tiene consecuencias específicas en la infancia. Y también, como parte de la clínica, pero de una clínica distinta, contamos con dos testimonios de Analistas de la Escuela, cada uno enseñándonos desde su singularidad la eficacia del psicoanálisis. La transmisión de un AE es, para la Escuela-Una, un agalma. Leámoslos, pues, con atención.

Para terminar este número nos acompañan lecturas que permiten entrecruzamientos, intersecciones, quizás diálogos, entre el psicoanálisis y Deleuze y Guattari; el psicoanálisis y Hannah Arendt; el psicoanálisis y la cuestión de la guerra.

Todos los textos que reúne este número (salvo las elaboraciones epistémicas en la sección Hacia el Congreso) están atravesados, cada uno a su manera, por alguna dimensión del factor c, invitándonos así a darle un giro, a repensar la cultura de diversas maneras en pleno siglo XXI, también uno por uno, más allá de las características constantes de cada medio cultural determinado, y no solo como lo que señala una carencia a llenar en el sujeto asegurando la cohesión social, sino también como recurso con el que, tras asumir su trazo, cada uno inventa sus herramientas contra el malestar en la civilización. Aunque es cierto que para la invención siempre es necesario un vacío.

Hay que despertar para leer más allá de lo que se dice, también en lo que se dice en el discurso corriente en el que vivimos inmersos. Freudiana propone a sus lectores, esta vez, un cosquilleo a través de sus páginas, bajo esta orientación de Lacan: “La cultura en tanto algo distinto de la sociedad no existe. La cultura reside justamente en que es algo que nos tiene agarrados. No la llevamos a cuestas sino como una plaga, porque no sabemos qué hacer de ella si no es espulgarnos. Por mi parte, les aconsejo que la conserven, porque hace cosquillas y lo despierta a uno.”3

 

Claudia González

Directora

gonzalez.claudia@icloud.com

NOTAS

1 Freud, Sigmund. “Psicología de las masas y análisis del yo”. Obras Completas, Tomo 2. Biblioteca Nueva. Madrid. p. 2563.

2 Que lleva por título: Las psicosis ordinarias y las otras, bajo transferencia. A llevarse a cabo en Barcelona del 2 al 6 de abril de 2008. (Disponible en interet)

3 Lacan, Jacques. El Seminario, libro 20, Aun. Paidós, Buenos Aires, p. 68.