25 Aniversario de Freudiana (1991-2016)


25 Aniversario de Freudiana (1991-2016)

Freudiana nació en 1991 del deseo y la transferencia de trabajo de la Comunidad de Cataluña de la ELP. Su vocación ha sido trasmitir y comunicar el psicoanálisis de la mejor manera, en un vector de ida y vuelta de lo más local a lo más amplio de la Escuela Una, buscando cumplir una función de instrumento de trabajo y de estudio. Gracias a Jacques-Alain Miller quien la ha auspiciado y apoyado, a Carlos Rolando que ha diseñado y sigue diseñando sus portadas de un modo desinteresado desde 1995, a los directores y sus equipos de redacción, al soporte de las juntas directivas, a los colaboradores, traductores y suscriptores, ha sido posible que hoy, 25 años después, Freudiana siga siendo una sinfonía de voces, y pueda ofrecer su edición en papel y también en soporte digital.

Hemos decidido incluir un apartado en el que las aportaciones de sus directores den muestra un poco de la historia y otro poco de la vitalidad de nuestra querida revista. Por ello les hemos pedido que respondan brevemente a esta pregunta:

Como psicoanalista, ¿qué ha representado para usted la dirección de Freudiana?

Antoni Vicens (director de Freudiana 1991-1992)

Mi primer número fue el 2, al comienzo de la Escuela Europea, y Freudiana representaba a la Sección de Cataluña. Para mí fue la prueba de que existía una comunidad de trabajo. No sólo por los trabajos publicados, que provenían de lugares diversos, sino por la manera de llevar adelante el trabajo de una revista. Tengo un recuerdo especial para Ángela Ackermann, que nos enseñó muchas cosas sobre la confección material de una revista. Un premio especial fue el hallazgo, con Carmen Lafuente, de un texto inédito de Jacques Lacan, finalmente integrado en el volumen Otros escritos. Creo que la deuda que adquirimos todos ahí con Jacques Lacan, con Jacques-Alain Miller, que autorizó su publicación, y con Judith Miller, que nos cedió unas fotos emocionantes de Lacan en Barcelona, es uno de los estabilizadores de una revista que lleva veinticinco años publicándose. Hallamos una veta transferencial que no cesa de escribirse, a pesar de lo que no cesa de no escribirse. Y cada número, en tanto algo en él cesa de no escribirse, interviene políticamente en la Escuela.

Jorge Sosa (director de Freudiana 1993-1994)

Poder participar en la creación de Freudiana y luego ser su director ha sido sin duda una parte importante de mi formación en psicoanálisis, una verdadera experiencia psicoanalítica. La escuela sirve para eso, para ponerse a trabajar en una apuesta sin otra garantía que el deseo. Freudiana desde su origen fue una apuesta y sigue siéndolo. Apostamos a que fuera una herramienta útil para difundir nuestro trabajo de investigación y nuestra posición sobre los problemas de la civilización. A que sirviera para establecer lazos con psicoanalistas de otras comunidades y con la cultura en su sentido más amplio. Y también apostamos a que se sostuviera por el interés que pudiera suscitar en el público y no con los presupuestos de la escuela. ¡Y funcionó! Freudiana se ha consolidado y se ha adaptado a los nuevos tiempos sin perder su alma. Brindemos por ello en su aniversario.

Shula Eldar (directora de Freudiana 1995-1996)

“¿Como psicoanalista, que ha representado para ti la dirección de Freudiana?” “En cinco frases…” ¡Vaya! ¡Estamos en la era de Twitter! Debo recordarlo…

Aprendí:

– Que una publicación pone en forma la política del psicoanálisis. Por lo tanto es necesario que la siga. 

– Que el término poubellication, que Lacan inventó, debe tenerse presente en cuanto a lo que implica de desecho y de olvido –p’oubli

– Que la selección de los textos es una responsabilidad editorial. Requiere decisión más que compromiso, aunque éste a veces no se pueda evitar.

– Que saber leer y escribir, al menos un poco, no es tan evidente como parece.

– Que Freudiana pone de manifiesto un duro deseo de durar. 25 años es un logro notable.

¡Felicidades!

Alicia Calderón de la Barca (directora de Freudiana 1997-1998)

¿Qué ha representado para mí Freudiana como psicoanalista y como directora?

Formar parte de la pequeña comisión cuyo objetivo fue fundar la que llegó a ser Freudiana, la revista de la Escuela Europea de Psicoanálisis del Campo Freudiano en Catalunya, en 1990, fue una tarea apasionante.

También lo fue conseguir que la revista por nacer en lengua castellana tuviese vocación internacional para difundir el trabajo realizado, no sólo en Cataluña, sino en las diferentes escuelas europeas.

Un importante y sostenido trabajo de transferencia que llevó su tiempo para afianzarse y que fue finalmente logrado. Cumplir 25 años atravesando las diferentes crisis de la Escuela no deja de ser otro logro.

En el primer número, que resultó agotado, incluimos el artículo de S. Freud Nosotros y la muerte y un dossier Sobre racismo. Ambos continúan estando, actualmente, muy à la page.

¡25 años! Que los cumpla feliz…

Elvira Guilañá (directora de Freudiana 1999-2000)

Freudiana es, desde sus inicios, una referencia en mi formación como psicoanalista.

Dirigí Freudiana en el periodo que condujo a la fundación de la ELP.  En las reuniones con Jacques-Alain Miller se habló en este momento de las publicaciones y de Freudiana, y entendí la importancia desde una perspectiva de Escuela del anudamiento de las publicaciones con la comunidad analítica, en la articulación de lo Uno y lo múltiple, en la transmisión del psicoanálisis.  

Freudiana es una revista querida y leída, anudada a la vida de la Escuela, actualizada en su continuidad.  

La dirección de Freudiana pone en juego el deseo; aprendí y me divertí, trabajando con mis colegas del Consejo de Redacción, Margarita Álvarez, Luis Miguel Carrión, Horacio Casté, Eugenio Díaz, Catherine Galaman, María Jesús Segura, en traducciones que avivaban el ingenio, en la lectura y selección de textos; supe con ellos de números, de plazos de imprenta y de imposibles erratas, comentando los artículos publicados con los colegas en los espacios de enseñanza, conversando con Carlos Rolando para el diseño de la portada. Y sobre todo dirigir Freudiana tuvo efectos subjetivos en la articulación de la experiencia de transferencia y la experiencia de trabajo, que abrieron otros caminos.

Eugenio Díaz (director de Freudiana 2001-2002)

Dirigir Freudiana no sólo fue un honor para mí, por su carácter agalmático entre las publicaciones psicoanalíticas; fue también la posibilidad de encuentros.

Encuentro con el saber epistémico y clínico que leía en los textos, pues su lectura siempre iba mucho más allá de la corrección ortográfica y la composición.

Encuentro con la política lacaniana, pues elaborar un sumario, escribir una editorial es de orden de lo político. Es decir, colaborar en hacer del psicoanálisis una verdadera causa… que cause.

Aún más, no puedo dejar de nombrar el encuentro con Carlos Rolando –diseñador de su portada y de su rasgo diferencial, la F que es su marca–, pues por las conversaciones, siempre vibrantes, con él y en el tener que poner palabras que luego Carlos traduciría en una portada, se producía una elaboración de saber, requería de un esfuerzo de poesía también, que siempre era ganancia de saber y satisfacción. Y ese momento de ver la nueva portada…

Daniel Cena (director de Freudiana 2003-2004)

Mi experiencia como director de Freudiana tiene un aspecto inolvidable en cuanto a la transferencia de trabajo. Aunque ya tenía cierto conocimiento de lo que era trabajar en ese ámbito por haber participado en la redacción en otras publicaciones. Hacerme cargo de la dirección de la revista me puso frente a una tarea de responsabilidad mayor, ya que ahora la revista dependía de mis decisiones. 

Como no soy partidario de la burocracia formé una comisión de redacción compuesta por pocas personas que pronto se comprometieron con la tarea que tenía a su cargo. El comité de redacción estuvo formado por nuestros colegas: Lidia López Schavelzon, Amalia Rodríguez Monroy, Juan Ramón Lairisa Delgado y Joan Gracia Osuna. 

El miembro “plus uno” de dicho comité fue Carlos Rolando con quien establecimos un buen vínculo de trabajo, que nos permitió resolver sin muchos contratiempos la confección de las portadas. Solo debía narrarle las ideas centrales sobre las que iba a girar el número que nos proponíamos editar y surgía la imagen adecuada.

Contábamos además con el apoyo de la junta directiva de la comunidad de Cataluña presidida por aquellos años por Jorge Sosa y sin lugar a duda de todos los colegas de dicha comunidad.

Dicho comité editó los números 37, 38, 39, 40, 41 y 42 durante el período comprendido entre el año 2003 al 2004.

Lógicamente conservamos lo que habían aportado los compañeros de las diversas redacciones anteriores y también realizamos algunas innovaciones. Una de ellas fue reducir la cantidad de revistas editadas por número a una cifra que se ajustara más a las posibilidades de difusión de la misma; esto revertió positivamente en la economía de la publicación.

Recuerdo ese período y la transferencia de trabajo establecida como algo muy satisfactorio.

Cuando llegó el momento de finalizar nuestro trabajo y realizar la permutación a nuevos compañeros tuvimos que realizar un duelo, sabiendo que nos quedamos con la satisfacción de haber puesto todo nuestro empeño en la tarea realizada.

José Manuel Álvarez (director de Freudiana 2005-2006)

Más que como psicoanalista, quizás podría responder como miembro de la Escuela: Para mí fue una enseñanza. Una enseñanza respecto de los textos recibidos, de los pedidos, de su lectura y de su elección en función de los ejes de intensión de Freudiana.

Y luego, y por eso me ha encantado la metáfora “sinfonía” utilizada por su actual director Ricard Arranz, hacerlos sonar –interpretarlos– en varios movimientos en la mejor de las sinfonías para sus fieles e importantes lectores.

En definitiva, Freudiana es siempre una interpretación. Una interpretación que, por medio de su director, la Escuela realiza sobre un momento determinado de su enseñanza en una partitura que se escucha leyendo. Y siempre con la idea de que algo cambie en el lector, es decir, que no sea exactamente el mismo, cuando comenzó que cuando terminó de escucharla.

Myriam Chang (directora de Freudiana 2007-2008)

Ocuparme de las inscripciones me permitió hacer lazos con otros colegas en otros países, bien por altas, bajas e información, bien por reclamación. Pero, en el trabajo de edición, aprendí a leer de dos maneras. Una, la más grata, siguiendo el sentido, pero a riesgo de dejar las erratas intactas. La otra, la más difícil, que prescindiendo del sentido, sigue sólo la concatenación “correcta” de las letras. Al menos como pura pretensión ya que el sentido se cuela irremediablemente. Lo que vuelve imposible vencer del todo al diablillo de la imprenta. A ello se añade el tema de la puntuación. ¡Qué responsabilidad! Trasladar, poner o quitar un punto o una coma es perturbar el sentido dado por el autor. Así el corrector al igual que el traductor comparten entrambos el mismo oficio de traidor. No obstante, Freudiana, como lectura, compensa el llevar este baldón.

Gabriela Galarraga (directora de Freudiana 2009-2010)

Freudiana ha acompañado los avatares de nuestra comunidad, de nuestra Escuela, permitiendo un cierto efecto de lectura acerca de los mismos. 

Por este motivo asumir su dirección por un período supuso para mí una gran responsabilidad, compartida con la Junta de la Comunidad de Cataluña, en la que encontré un gran apoyo y confianza. 

 Freudiana es al mismo tiempo una revista hecha entre todos y acoge algo muy valioso: la contribución de los colegas, ya sea con sus artículos como con su trabajo en las distintas y numerosas tareas que conlleva su edición. 

La colaboración, confianza y buena disposición de todos ellos hizo que se forjaran vínculos firmes y entrañables.

Freudiana propició muy buenos encuentros, ciertos desafíos y un soplo de vida.

Isabelle Durand (directora de Freudiana 2011-2012)

Cuando el Otro se desvanece, uno se siente responsable de cuidar lo que considera más valioso. Mi experiencia con Freudiana tuvo que ver con ello. Hacer existir el discurso analítico. En cierto modo, el director de una revista de psicoanálisis no existe. En el mejor de los casos se trata de un agujero. Causa producciones y lecturas. Una elaboración siempre es provocada.

Pepa Freiría (directora de Freudiana 2013-2014)

Dos años con Freudiana. Descubrí una fórmula que no había experimentado antes y me gustó. Tanto que ya no la he abandonado. Dar el sí, consentir a hacerme cargo en primera persona de tirar adelante algún proyecto de la Escuela y atravesar la experiencia hasta su conclusión. Dentro de esa experiencia, montones de cosas, la vida misma: angustia, no mucha; cansancio, en algunos momentos; estrés, sí; encuentros, muchísimos; alegría y satisfacción, seis veces seguro, con la salida de cada ejemplar y muchas otras extras. Trabajar con otros crea hábito cuando el Otro está mínimamente desactivado. Un regalo: conocer a Carlos Rolando, diseñador de las portadas de Freudiana desde hace muchos años. Cada portada se acompañó de un proceso creativo. Comer, charlar, reír, preocuparse, explicar conceptos del psicoanálisis… et voilà!

Ricard Arranz (director de Freudiana 2015-2016)

La dirección de Freudiana es una aventura. Y una apuesta que se decide solo, pero que no es sin los otros: equipo de redacción, colaboradores, diseñador, suscriptores, la junta directiva, la Comunidad, la Escuela, la AMP.

La transmisión de las pulsaciones del corazón del psicoanálisis, de un modo riguroso, atractivo y motivador, es éste el reto. Reto estimulante que da vida desde hace 25 años.

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