- Nosotros y la muerte, Sigmund Freud
- El otro hoy. Entrevista con Colette Soler, Alicia Calderón de la Barca, Shula Eldar, Jorge Sosa
- La causalidad diabólica. Entrevista con Léon Poliakov., Enric Berenguer
- Formas de tratar lo extranjero, Hebe Tizio
- Notas sobre el odio, Eduardo Kuffer
- Sobre el deseo de saber, Jacques-Alain Miller
- En el tiempo de la escuela, Joan Salinas Rosés
- En el orden de un encuentro, Viviana Bordenave Los casos clínicos sólo están disponibles en la versión en papel
- Esos puntos radicales de lo real, Alicia Calderón de la Barca Los casos clínicos sólo están disponibles en la versión en papel
- Lo particular en un caso de homosexualidad masculina, Lucía D’Angelo Los casos clínicos sólo están disponibles en la versión en papel
- Las identificaciones y el objeto, Miquel Bassols
- La ética de la histeria, Vicente Palomera
- Comentario del texto de G. Deleuze sobre Sacher-Masoch, Milcíades Soto
- Reseñas, Josep María Panés, Montserrat Puig i Sabanés
«Freudiana» comenzó a existir, como proyecto, el catorce de noviembre de 1989, en una reunión en que las instancias directivas de la Biblioteca Freudiana de Barcelona y del Cercle Psicoanalitic de Catalunya decidieron unir sus esfuerzos creando el Grupo Unico del Campo Freudiano en Barcelona.
Ambas instituciones tenían sus propias publicaciones, su estilo de trabajo, sus criterios sobre lo que debía ser una revista de psicoanálisis. No era fácil inventar algo que pudiera ser deseado por todos sin reservas. Por eso, la fórmula hallada fue prudente: se creaba una publicación transitoria, sólo para el año 1990, cuyo nombre sería precisamente «Noventa», y también una comisión encargada de elaborar el proyecto de una «Revista del Campo Freudiano en Cataluña». En ese momento se trataba de ir «hacia una escuela de psicoanálisis». Hoy las cosas se han precipitado de tal manera, que estos hechos cruciales parecen haber sucedido hace mucho tiempo. Y es verdad en cierto sentido, puesto que después de un tiempo para comprender, hubo prisa por concluir, y la velocidad de los cambios fue vertiginosa.
Desde el 22 de septiembre de 1990 existe la «Escuela Europea de Psicoanálisis del Campo Freudiano», que fue presentada en Barcelona.
A la fundación de la Sección de Cataluña siguieron rápidamente la fundación de la Sección Franco-Belga y la constitución de Grupos de Estudios Psicoanalíticos de la Escuela de Andalucía, Galicia, Madrid, el País Vasco, Italia, y posiblemente ocurra lo mismo en Inglaterra dentro de poco tiempo.
«Freudiana» también se vio transformada, siendo aún un proyecto, por la aparición de este nuevo significante, y desde su primer número será una revista de la Escuela. Reflejará el trabajo de la comunidad psicoanalítica de Cataluña en particular, pero también la unidad de la Escuela, publicando trabajos de nuestros colegas de otros lugares de España y de otros países de Europa. Asimismo intentará llegar a todos los otros lugares del mundo en donde la enseñanza de Lacan ha producido una transferencia de trabajo.
Para sostener nuestra apuesta contamos ya con cierta experiencia en Cataluña. Desde la publicación de los «Textos» de la Biblioteca Freudiana de Barcelona, aún en vida de Oscar Masotta, hasta hoy, se han publicado once números de «Otium Diagonal», revista de la última época de la Biblioteca Freudiana de Barcelona, doce números de la «Revista del Cercle Psicoanalític de Catalunya», y cinco números de «Noventa». ¡Han pasado trece años! En función de lo aprendido en esta historia de experiencias y contraexperiencias, «Freudiana» dará un lugar eminente a la clínica, al caso que interroga la teoría, o que, elevado a la dignidad de ejemplo, sirve a su transmisión. También a la elaboración teórica, a la problematización del saber psicoanalítico, al trabajo de lectura de los textos fundamentales, así como a la crítica y al comentario de libros. Además, contará con un apartado dedicado a los síntomas de nuestra civilización, a las respuestas de hoy a lo que Freud llamó el «malestar en la cultura», es decir a discursos tales como la ciencia, la política, la religión.
En este número el lector encontrará la traducción, inédita en castellano, de una conferencia impartida por Freud en 1915 bajo el título «Nosotros y la muerte». En relación con la actualidad del psicoanálisis presentamos textos de J.-A. Miller y Joan Salinas-Rosés sobre la Escuela. Además, contamos con la colaboración de dos destacadas personalidades en sus respectivos campos de investigación, como son Colette Soler y Leon Poliakov. Con ellos hemos dialogado «sobre el racismo», tema que centra nuestro dossier en este primer número. Otros puntos tratados son la articulación entre las identificaciones y el objeto en la teoría psicoanalítica, el discurso de la histeria y el problema de «lo real» en la clínica del obsesivo. Por azar encontramos también el tema de la «otra raza» en uno de los casos clínicos, formando parte de la estructura del objeto sexual, es decir, como parte fundamental de su atractivo. Quizás esta contingencia ilumine de manera nueva dos fenómenos aparentemente tan distantes como son el odio racial y las condiciones del deseo.
Esperamos que «Freudiana», en tanto publicación de una escuela de psicoanálisis, sea un instrumento más de ésta, para hacer progresar el psicoanálisis.
Sigmund Freud CARTA A FREDERIC VAN EEDEN y NOSOTROS Y LA MUERTE
Nota preliminar a dos textos recientemente REENCONTRADOS DE SlGMUND FREUD
En la nota previa al ensayo de Sigmund Freud, «Observaciones actuales sobre la guerra y la muerte» («Zeitgemásses über Krieg und Tod» en: Studienausgabe in 10 Bd., Bd. 9, Frankíurt/Main 1974), se comenta que la segunda parte de este ensayo, con el título «Nuestra relación con la muerte», «… se basa, al parecer, en una conferencia que Freud pronunció, en una forma algo diferente, a principios de abril de 1915 en una reunión de B’nai B’rith…»
El texto que publicamos aquí en traducción castellana, apareció el 20 de julio de 1990 en el semanario hamburgués Die Zeit con un comentario de Bemd Nitzschke. Según sus palabras, se trata del manuscrito, recientemente reencontrado y nunca antes textualmente publicado, de la mencionada conferencia que Freud pronunció, de hecho, dos meses antes, el 16 de febrero de 1915, ante los miembros de B’nai B’rith, es decir, de la Asociación humanitaria israelita «Viena» de la logia de ese nombre.
En un rápido repaso, el lector podrá observar que las divergencias entre la segunda parte del ensayo editado y esta conferencia inédita no afectan cuestiones importantes. Lo novedoso de la conferencia es su estilo, con el que Freud trata de hacerse comprender por un público no familiarizado con la teoría psicoanalítica. También es nueva la información sobre la fecha de esta conferencia, pero en cualquier caso no hay que buscar en la dimensión de lo insólito o lo desconocido las razones para publicarla.
En primer lugar nos alegramos de poder inaugurar FREUDIANA con un texto de Sigmund Freud. En realidad, cualquier escrito suyo hubiera sido no sólo el mismo honor para la revista sino también el mismo estímulo para nuevas lecturas, donde siempre se da algo inédito. Pero, por mera casualidad, precisamente este texto coincide en algunos aspectos esenciales con el problema del Racismo, tema escogido para abrir la sección PERISTASIS de este primer número. Se puede considerar la reflexión de Freud como una apertura del tema, especialmente cuando se tiene presente la simetría entre las dos partes del posterior ensayo «Observaciones actuales…» En la primera parte, «La decepción de la guerra», Freud plantea los factores racistas, la agresión entre pueblos primitivos y civilizados, entre razas humanas que están separadas por el color de su piel…, cuando, como dice Freud, el extraño y el enemigo ya no deberían ser las mismas figuras como en la antigüedad. ¿Acaso han cambiado la preocupación y la decepción en la actualidad, cuando se observa la presencia de nacionalismos que aún matan, de violencias racistas y de nuevas amenazas de guerra después de la caída de los grandes bloques Este Oeste, mientras que la verosímil perspectiva de una Europa unida y muchos otros indicios parecen acercamos a lo que Freud llamaba «la nueva patria cultural»?
En el desarrollo teórico de Freud, «Nosotros y la muerte» ocupa el lugar de un eslabón muy temprano entre las articulaciones de la experiencia psicoanalítica del uno por uno y las ideas más generales que se articularán en tomo al malestar en la cultura. El tiempo desde la redacción del texto de la conferencia hasta su posterior repaso para la publicación, desde diciembre de 1914 hasta abril de 1915, es también el tiempo de la dedicación más intensa de Freud a sus «Ensayos metapsicológicos». Uno de ellos, «Las pulsiones y sus destinos», es el más simultáneo con el de las «Consideraciones actuales sobre la guerra y la muerte» y no hay duda de que los enunciados del primero se plasman en el segundo.
En su doctrina de las pulsiones, Freud retoma muchas ideas que había dejado descansar desde su «Proyecto de una psicología…» (1895). El que las retome en 1914-15, puede entenderse a partir de una afirmación en la carta a Sándor Férenczi del 15 de julio de 1915, donde dice: «Estimo que las teorías no hay que hacerlas; deben caer de improvisto en casa de uno, como huéspedes inesperados, cuando uno está ocupado en los análisis de detalles.» (cit. según Sinopsis de las neurosis de transferencia. Ariel, Barcelona 1989, p. 98). Sin embargo, las teorías no asaltan la casa de uno sin causa, una causa que en aquel momento concreto tiene que ver con lo real, atroz, de la guerra. Algunos biógrafos han considerado que Freud —al igual que la gran mayoría de sus coetáneos— no reaccionó con un rechazo suficiente cuando estalló la Primera Guerra Mundial. Cuando Freud toma posición, se puede decir que lo hace respondiendo a la actualidad bélica con su doctrina de las pulsiones, una de las respuestas más coherentes que se puede dar desde el psicoanálisis. Y esta toma de posición es más temprana de lo que se suponía, ya que se remonta al mes de diciembre de 1914, como revela un documento que complementa la conferencia «Nosotros y la muerte».
El neuropatólogo Frederic van Eeden había pedido a Freud una declaración pública sobre el fenómeno de la guerra (véase la mención en la carta de Freud a Abraham del 25 de enero 1915). En respuesta, Freud redactó una carta con fecha del 28 de diciembre de 1914 que Van Eeden incluyó en el semanario De Amsterdamer (17 de enero 1915). En esta carta, que no se había publicado más hasta su reciente aparición en el tomo suplementario de las Gesammelte Werke (Frankfurt/Main, 1987), Freud aplica ya un esbozo de su teoría de las pulsiones -aún en construcción-a la situación del presente. Esta carta guarda la misma relación de simetría con la conferencia «Nosotros y la muerte» como lo harán luego, entre sí, las dos partes del ensayo «Observaciones actuales sobre la guerra y la muerte». Comunicados al público con la distancia de un mes (17 de enero y 16 de febrero 1915), estos dos documentos recientemente encontrados se articulan así como primeras formulaciones del conjunto del mencionado ensayo y como la primera toma de posición pública de Freud ante el hecho de la guerra.